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Asnakech y el oro verde

Publicado el 16 marzo 17

Me llamo Asnakech Thomas Biene y soy agricultor de café. Me encanta mi trabajo y estoy orgulloso de llevarlo a cabo en Etiopía, donde todo comenzó.

 

 

Fue aquí, en este país, donde el café se descubrió por primera vez, convirtiéndose en una fuente de sustento para sus habitantes, mucho antes de que se esparciera por toda África y por el resto del mundo. Aún hoy, al igual que antaño, el café sigue siendo una manera de lograr una mejor posición social. Esa es la razón por la que trabajo con una serie de asociaciones y empresas, incluida Lavazza, para apoyar, formar y transmitir mi pasión a los agricultores.

Sé que puede sonar extraño, pero hablo con mis plantas y puedo entenderlas. Cada día hay un nuevo reto al que enfrentarse. Desde por la mañana las oigo llamarme: “querido, necesito comida” o “alguien debe cuidarme”. Cada plantación debe podarse debidamente, las ramas secas deben cortarse, y la tierra se debe mantener arreglada, limpia y sin hierba. Solo utilizo abonos naturales, como el compost, que permite que la planta esté sana, las hojas brillantes y los frutos grandes y redondos.

 

 

 

El café está tan arraigado en nuestras tradiciones que se ve como algo propicio.

Si una persona que busca una esposa entra en una casa donde el café está a punto servirse, significa que está en el lugar correcto y que el matrimonio irá bien.

Lo mismo ocurre con las reconciliaciones: si ha habido una larga disputa entre las personas, las familias envían a sus diplomáticos para resolver el asunto. Si, al entrar en la casa, el Abol Bunna o “café en su primera ebullición” está listo, se hace la paz, poniendo fin a cualquier discusión.

 

Asnakech e l'oro verde
Asnakech e l'oro verde

 

Para mí, el café es sinónimo de felicidad: solo tiene que mirar las caras de mi gente, sonríen, aunque estén cansados.

Es una bebida saludable, recarga energía y acerca a las personas, las pone alrededor de la misma mesa, las une.

Aquí lo llamamos oro verde o la columna vertebral de nuestro país; por eso, África debe asegurarse de que cada uno de sus habitantes tiene acceso a esta bebida única.

 

 

Mi objetivo es ayudar a hacer que el café africano sea número uno en el mundo, razón por la que seguiré produciéndolo durante toda mi vida. Me encanta el café y lo cultivaré hasta mi último suspiro, sabiendo que he contribuido dando a mi país y a otros continentes un producto de calidad. Después de todo, todas las formas de excelencia hacen del mundo un lugar mejor.

 

 

 

* Asnakech Thomas Biene es uno de los protagonistas del Calendario Lavazza 2015: Defensores de la Tierra.

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