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EL CAMINO DE LA CALIDAD: DEL GRANO A LA TAZA

Grano a grano, la transformación del café Lavazza

El departamento de I+D controla toda la cadena de producción, empezando por la elección del método de recolección.

Expertos de este departamento supervisan la adquisición de materia prima, aplicando estrictos estándares de calidad para cada tipo de café y evaluando sus características antes de comprar los lotes necesarios para la producción: el café Lavazza está certificado desde el primer grano hasta el último.
Hoy los procesos de selección a vista y catalogación de las fuentes de café se realizan directamente en los países de cultivo: cada variedad se comercializa según criterios específicos de calidad y precio. Nuestros expertos eligen el café que comprarán según los estándares aplicados a los blends Lavazza.

Una vez en la fábrica, todas las fases del proceso —manipulación, almacenaje, dosificación de los blends y torrefacción— se controlan mediante un sistema informático centralizado.

Mixing, tueste y molido constituyen el núcleo del proceso de producción: son fundamentales para conseguir un café único y los momentos en los que nuestros expertos más suelen intervenir para supervisar el proceso.
La creación de los blends de café, ajustada por el departamento, también está controlada por expertos de Lavazza, el sistema informático y un panel de catadores, que prueban cada blend para garantizar los mismos resultados en taza y gustos en todos, año tras año.

Las tostadoras son todas de convección, lo que hace el proceso de torrefacción con aire caliente más uniforme y delicado, y puede garantizar el nivel correcto de tostadura para cada blend. Un sistema de torrefacción piloto lleva a cabo un ciclo de prueba corto, tostando una pequeña cantidad de café antes de lanzar la producción a gran escala.

El proceso de molienda, que difiere según el uso previsto para cada blend (café espresso, moka o de filtro), también está automáticamente gestionado por los sistemas informáticos y controlado por el departamento.

El café molido se guarda, entonces, en silos de atmósfera controlada, para protegerlo contra los oxidantes (luz, oxígeno, calor y humedad); y se envía con rapidez a la fase de envasado. Las formas de los envases y los materiales utilizados son esenciales para garantizar la conservación óptima de los blends, y el departamento investiga constantemente soluciones más eficaces.

El método de descafeinamiento de Lavazza es también el resultado del trabajo de este departamento. La planta de Pozzilli aplica el innovador proceso de CO2 supercrítico, que supone una selección natural del grano, optimizando sus propiedades organolépticas. En condiciones especiales de presión y temperatura (en estado supercrítico, entre líquido y gas), el dióxido de carbono tiene la avanzada capacidad de vincularse selectivamente con la cafeína, extrayéndola sin dañar los componentes aromáticos del café.

La fase final del proceso de producción es, por supuesto, la extracción: cuando el producto se transforma en un instante de placer para saborear y compartir, y la pasión de Lavazza alcanza su objetivo originario. Con las nuevas máquinas de espresso y los cursos para baristas ofrecidos por el Training Center, podemos "construir" también esta fase, lo que nos permite garantizar la calidad del espresso Lavazza hasta el último sorbo.