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Una de las iniciativas propuestas por Lavazza en la edición de 2012 del Salone del Gusto fue el taller titulado Come to Italy with me (Ven en Italia conmigo), protagonizado por el mundialmente famoso chef Massimo Bottura, que obtuvo un gran éxito y despertó mucho entusiasmo.

El chef de tres estrellas Michelin comparte los valores de Lavazza y su Training Center, y como ellos ha alcanzado resultados extraordinarios durante años. Ambos tienen los mismos principios éticos y estéticos cuando se trata de comida, y proponen con entusiasmo nuevas ideas de sabor en las que el café es el centro de un nuevo mundo.
«Lo que, en realidad, tenemos en común es la conciencia de que la comida puede cambiar el mundo – afirmó Giuseppe Lavazza en su discurso de presentación –. Puede cambiar la forma en que la gente se relaciona. Hacer que el café cruce nuevas fronteras en este innovador proyecto fue un resultado interesante para todos nosotros, pero también nos demostró que debemos seguir centrándonos en la experimentación».
Un ejemplo de ello es Come to Italy with me. Bottura, aficionado al arte y la literatura, nos recuerda que el título se inspiró en el libro que Frank Schoonmaker publicó en la década de 1930, sobre un hombre que viajaba a Italia en busca de sus tesoros culturales, naturales y gastronómicos.

De ahí vino la idea de una receta que vuelca el concepto de café como bebida clásica al final de una comida, y juega con los prejuicios y las expectativas de la gente: es una reinterpretación salada del granizado tradicional siciliano, servida en una taza Puraforma de Lavazza y preparada con café Lavazza ¡Tierra!, bergamota escarchada, alcaparras, orégano, granizado de almendras, sal marina, cáscara de limón y café molido.

La segunda receta presentada durante el taller era una invitación a «Think Green» (pensar en verde). Como la primera, partía de una inspiración olfatoria y visual del chef. «Dirty Eel» se inspiraba no en el Londres húmedo y ahumado de principios del siglo pasado, sino, como nos cuenta Bottura, en las anguilas de los canales fangosos de Módena. Por último, aunque no menos importante, llegó una idea inesperada, inspirada por el libro de Gertrude Stein sobre Picasso, que tomó literalmente por sorpresa al público.
Y, después, Bottura habló sobre innovar y revolucionar las convenciones, sobrepasar las expectativas y sorprender al público aventurándolo en territorios nuevos e inexplorados, sin dejar de conservar un vínculo íntimo con Italia y sus sabores tradicionales, gracias a las ideas tomadas de las tradiciones culinarias del norte y el sur de la Península.
Es una celebración de la italianidad, garantizada por la marca Lavazza, que ha hecho famoso el espresso italiano en el mundo, y por el talento indiscutido de Massimo Bottura a la hora de reinterpretar los sabores más auténticos de la herencia culinaria italiana de forma poco convencional.